Marianella Sánchez, Alumni

 

Año 2011, un miércoles por la tarde; precisamente el día de exámenes finales de la universidad, me comunican que el Supervisor de Proyectos de Fundación Telefónica que nos financiaba el programa más importante de la organización en la que trabajaba como Coordinadora, la ACJ, pasaría de Manabí a Quito y tenía tiempo para visitar la filial. Tenía que ser preciso ese día, me quedé parada frente a la pared, absorta en mis pensamientos colocando en la balanza, el Trabajo o la Universidad, por tercera vez debí escoger el trabajo, como madre soltera no podía darme el lujo de dejar plantado al visitante extranjero.

Inicié mi carrera universitaria en la Escuela de Hotelería y Turismo con la primera promoción en el año 2000 y la concluí en el 2016, debía sortearme entre reunir los recursos para el siguiente semestre y cuando al fin lo reunía y lo comenzaba, no lo podía terminar, tres veces la misma historia, al final la decisión, trabajar o estudiar. Mis dos hermanos menores ya tenían su título universitario, mi madre me impulsaba a conseguir el mío; pero yo lo había puesto en segundo plano, al final pese a no tener título había conseguido importantes trabajos.

La vida me ha dado interesantes oportunidades; con 13 años empecé a hacer comunicación, empecé haciendo radio, eso me hizo elocuente, desde la secundaria me fui perfilando como líder; lo que me llevó al plano político logrando una concejalía en el 2007, de allí salté al trabajo con ONGs, las responsabilidades de ese momento me obligaron a posponer el estudio, pero siempre terminaba siendo un tema recurrente en mi entorno, recuerdo que cada vez que me encontraba con la Directora de la Carrera Doña Mirian Polanco, me decía “cuando termina su carrera mijita”, además la voz de mi madre, “termina la universidad Marita, como sea yo te ayudo, de la finca siempre sale algo”, al final esas palabras tuvieron eco, en 2014 renuncié al trabajo y me dediqué a tiempo completo a la Universidad, volví a las aulas de la PUCE-SD, donde me recibieron con mucho cariño, me apoyaron, algunas materias me hicieron válidas, otras ya no se podía, eran de la malla antigua, volver a la Universidad me resultó duro, sobre todo en lo económico, trabajos esporádicos, me quedé solo con el canal en el noticiero de la mañana, lo que me alcanzaba para pagar el crédito hipotecario del IESS, retomé la bicicleta, así no gastaba en gasolina ni pasajes, mi madre me ayudaba con lo que salía de la finca, lo más duro fue en el alma, en el EGO, después de tener siempre dinero en el bolsillo, de ser jefa, pasar a depender de mi familia como una joven universitaria, aquí viví uno de los mayores aprendizaje en mi vida, empecé a sintonizarme con mi “Yo” interior, empecé a entender que todo pasa por algo y que yo debía ponerme frente a frente con mi Ego.

El depender de mi madre no fue lo único, tomaba clases de 1ero a 8vo semestre, tenía compañeros de 17 años recién salidos del colegio, muchos de mis maestros habían sido mis compañeros de clase, siempre se mostraron solidarios, me llevo gratos recuerdos de Julieta, Josesito, Jenny, Johanna, Tania; maestros como el Ingeniero Pucha, Verónica entre otros hicieron más fácil mi adaptación, con el pasar de los meses todo fue más fácil, hasta que en 2016  logré mi título universitario a los 38 años. 

Uno de los mejores pasajes de mi vida universitaria fue la tesis, junto con mi compañera July Toscano nos propusimos hacer un “Estudio Etnográfico basado en la testimonialita oral sobre los rituales de nacimiento, matrimonio y fallecimiento de la Etnia Tsáchilas”, desarrollar la metodología para aplicar la investigación fue todo un reto, luego pasamos cerca de 3 meses yendo y viniendo de las comunas Tsáchilas, aprendido de su cultura y de sus tradiciones, una experiencia inolvidable que me permitió hacer grandes amigos en las comunidades. 

Debo reconocer que el título ha ayudado en mi profesión al día de hoy, al ser parte de la función pública éste jugó un papel fundamental, en el 2017 me vinculé como técnica de Desarrollo Comunitario del Municipio de Santo Domingo, luego por mi perfil, pasé a ser la Responsable de la Unidad de Turismo, allí conseguimos interesantes logros como la creación la Mesa Técnica de Turismo. A partir de mayo de 2019 la nueva Prefecta Johana Nuñez me invita a ser parte de su equipo técnico al frente de la Dirección de Desarrollo Económico y desde este 2020 me desempeño como Coordinadora de las Unidades Agregadoras de Valor del Gad. Provincial, dedicándome a articular acciones entre las Direcciones de Obras Públicas, Desarrollo Económico, Ambiente, la Empresa Publica Social y las delegaciones y tareas que la Sra. Prefecta estima convenientes.

Actualmente busco continuar con mis estudios de cuarto nivel, me he postulado para una maestría en Desarrollo Local, espero tener buenas noticias pronto. Mi principal motivación para postularme a este programa es ampliar mis conocimientos, buscar nuevas estrategias para aplicarlas con el trabajo en las comunidades; en esta nueva administración, nos hemos planteado darle más voz a los ciudadanos, nos propusimos la creación de Comités Viales, grupos de personas que se empoderen del cuidado de las vías, con quienes planificar la llegada de la maquinaria a sus territorios, por otro lado estamos mejorando el Sistema de Participación Ciudadana, dejar de ser únicamente cumplidores de la ley y dar un paso más allá, promover y motivar para que los asambleístas territoriales asuman con mayor protagonismo su liderazgo, dotarles de herramientas para buscar sus propias soluciones, este empoderamiento en la actualidad es vital luego de la pandemia del COVID-19, cada quien haciendo su parte, comprometidos y empoderados.

Por otro lado una vez concluida la maestría me gustaría aplicar por un Ph.D, y así lograr convertirme en una maestra universitaria de la futura Universidad Pública de Santo Domingo, para ayudar a moldear las mentes de los jóvenes que ya nacieron en esta tierra, y ser motivación para la superación. Quiero agradecer a la Pontificia Universidad Católica del Ecuador sede Santo Domingo por la enseñanza impartida. El reconocimiento a cada uno de sus maestros, tutores y directores, quienes comparten sus conocimientos y contribuyen en la formación profesional de cientos de jóvenes, y no tan jóvenes, y quienes nos dejan ver que siempre podemos más.