Entre una combinación de vocaciones, la docencia y el sacerdocio

 

El Viceprorrector y Capellán de la PUCE Santo Domingo, P. Dr. Marcos Santibáñez, M. Id, dio por concluidas sus funciones profesionales en esta institución de educación superior. El sacerdote y profesor universitario regresará a su país natal, Chile, para asumir una nueva misión encomendada por la Diócesis de Santiago y la Institución Id de Cristo Redentor Misioneras Identes en la ciudad de Santiago.

En entrevista el Dr. Santibáñez nos comentó sobre su desarrollo profesional y personal hasta llegar a Ecuador en 2009.

Dr. Marcos nos podría contar un breve resumen de su biografía (de dónde es, cuándo nació, y háblenos de sus estudios básicos, secundarios y universitarios).

Nací el 22 de noviembre del año 1971, en la ciudad de Santiago de Chile. Estudié la educación básica y el colegio en una Institución de la iglesia que se llama Liceo San Francisco y luego mi formación de tercer nivel, yo soy profesor de Castellano lo que llamarían ahora profesor de lengua y literatura. Con una beca del gobierno chileno estudié un doctorado en ciencias de la educación en la Pontificia Universidad Católica de Chile.

Luego, yo siempre he sido una persona con un compromiso de fe, muy católico no; y en un momento de mi vida oí la voz de Cristo a la vida religiosa, más concretamente cuando tenía mis estudios de tercer nivel y allí fue cuando conocí al Instituto Id de Cristo Redentor Misioneras y Misioneros Identes, donde estoy yo ahora y justamente por esta pertenencia al Instituto que el año 2009, me trasladaron aquí a Ecuador para colaborar nuestra Misión en las Universidades que en Ecuador concretamente estamos en la Universidad Técnica Particular de Loja (UTPL) y está encomendada a nuestra institución y la administración de la Sede Santo Domingo y de la Sede Ibarra de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador.

Desde cuándo es Misionero Idente

Desde el año 1998, tengo 20 años de que soy misionero.

¿Cómo se desencadenaron estas vocaciones, desde la docencia hasta el sacerdocio?

La de profesor fue una cosa sencilla. Yo recuerdo una vez cuando estábamos en primero o en segundo de educación básica. La profesora nos preguntó que queríamos ser de grandes, porque teníamos que hacer un dibujo de la profesión que íbamos a seguir, y claro, unos querían ser bomberos, carabineros, otros militares y dije: yo quiero ser profesor.

Yo después llegué a la casa y le dije a mi mamá que tuvimos esta actividad y me preguntó: bueno, ¿y por qué elegiste esta profesión? Le respondí: que a mí siempre me llamó la atención porque como sabemos el primer tramo de la educación básica, se llama primaria, todas las materias las hace el mismo profesor, entonces yo por eso admiraba a mi profesora. Ella se lo sabía todo de memoria, y sin mirar el libro escribía en la pizarra y esto se me quedó grabado.

Luego como yo fui buen estudiante mis compañeros siempre me preguntaban a mí como se hacía los deberes o si había examen. Entonces yo de muy chiquitito me dedica que a explicarlos como hacer las cosas y esto me gustó mucho porque sentía que ayudaba pero también me di cuenta que cuando yo explicaba algo a alguien yo no lo aprendía mejor si no que ya no tenía que estudiar tanto y esto fue lo que me marcó, entonces mi primera vocación digamos fue ser profesor, siempre lo tuve claro.

Lo de religioso y ser sacerdote, vino mucho después. Yo recuerdo que cuando nos estábamos preparando para la primera comunión la catequista me había visto muy entusiasta con 8 o 9 años, me hizo una pregunta: ¿Tú no has pensado ser sacerdote?, y esta pregunta me acompañó por muchos años, porque la respuesta no era tan fácil, porque no lo veía tan claro y también porque venía de una situación familiar muy compleja. Como hermano mayor y sentía que tenía un deber primero con mi mamá y mis hermanos antes de pensar que yo me iba a ir y ver luego ellos como se arreglan, pero como las cosas de Dios siempre son de él y ve con su providencia como se hacen mejor, pues al final hubo un momento en que las cosas se dieron y aquí estamos.

¿A qué edad se hizo sacerdote?

A los 41 años. Bueno la verdad yo siempre me quise consagrar a Dios, como ustedes saben la iglesia aparte de los laicos también están los religiosos y religiosas que son personas que están viviendo los concejos evangélicos de pobreza, castidad y obediencia; y trabajan por la construcción del reino de los cielos, eso sí lo tenía claro. Pero en el Instituto de los misioneros Identes, la rama masculina también está abierta al sacerdocio.

Hace 10 años, los superiores me preguntaron: ¿tú te harías sacerdote con nosotros y así te preparas? Y yo dije que sí, no lo pensé mucho, porque siempre he entendido que ser sacerdote es una persona que sirve. Y como a mí me gusta servir o ser acomodado como dicen acá, yo vi que el sacerdocio era una forma de que aplicaba mucho más el servicio espiritual y pastoral que como religioso lo podría ser.

Dr. Marco Santibáñez, ¿desde cuándo ejerce la docencia en nuestra Sede Universitaria?

Llegué a Santo Domingo en agosto de 2009 y a la universidad me incorporé en octubre de ese mismo año. He dado clases en clases de grado, en postgrado y en los cursos de formación continua, que hoy fue mi última clase.

¿Desde que llegó hasta la actualidad, que nos podría decir de la Universidad y de la provincia?

Han cambiado tantas cosas, cuando llegue hacían 2 o 3 años desde la provincialización de Santo Domingo, entonces vine en plena ejecución de proceso de provincialización.

Yo he visto en estos 9 años como ha progresado Santo Domingo, hoy parece más ciudad y capital de una provincia que cuando llegué por las obras, la infraestructura, la pavimentación de calles, incluso cada vez más está mejorando la identidad gastronómica. Aquí hay locales que están también en Quito y Guayaquil. 

Por parte de la Sede Universitaria, durante estos 5 años hemos tenido funcionando un postgrado que se ha graduado más de 200 personas, que están ahora en ciencias de la educación y en tecnologías aplicadas a la docencia y vemos trabajando en distintos medios. La mayoría de nuestros estudiantes graduados trabajan en la provincia. Por ejemplo: en los medios de comunicación un número importante de quienes se desempeñan  en este rubro son graduados de aquí, por tanto yo me siento muy orgulloso que si he podido ver que la universidad católica ha vivido un compromiso así y ha sido importante.

Claro, es verdad que nosotros no tengamos carreras técnicas y tecnológicas o directamente en la industria pero si todo lo que tiene que ver son servicio, educación y todo lo que tiene que ver con organización y dirección de empresas. Hoy nuestros graduados de la universidad están ubicados en puntos clave de la provincia en diferentes estructuras estatales y privadas y que están realmente contribuyendo darle un aire nuevo a nuestra provincia.

¿Cómo se puede calificar las actividades en estos últimos años en los que la universidad ha demostrado un crecimiento estudiantil acorde al esperado?

Por supuesto que no sé si fabuloso, sería algo exagerado pero ha sido muy bueno. Pensemos que nosotros somos una sede pequeña de todo el Sistema Nacional de la PUCE, la que tiene seis sedes incluyendo Quito. Nosotros somos la Sede más joven o más reciente, nosotros apenas tenemos 20 años, pensar de que las Sedes Ibarra tienen casi 50, Esmeraldas, 40; Ambato tiene otros 40. Y esto hace también que como no éramos capital de provincia por que la provincialización vino después, el comienzo de la universidad fue difícil, Mons. Stheele tuvo que hacer un gran esfuerzo con muchas ayudas internacionales y la colaboración también de nuestra institución religiosa la de los Misioneros Identes para empezar.

Los primeros 10 años fueron para asentar las bases, pero luego cuando ya ha venido todo este desarrollo, por los dos últimos periodos presidenciales anteriores al actual, creo que cuando empezó la reforma de la Educación Universitaria. Realmente la PUCE Santo Domingo pudo dar un salto mayor en cuanto a calidad de las mallas académicas. Por ejemplo hoy la PUCE vive una realidad de unificarse y no estar tan desfragmentada como estaba antes, y esto hace que nosotros cada vez más tenga que estar prestando un servicio casi con las mismas características de cómo se da en la Sede principal que está en Quito. Esto implica excelencia, calidad, pertinencia y adecuación. Yo creo que ha sido muy bueno, pero también hay que ser honestos tenemos que seguir mejorando no tanto en infraestructura, sino en calidad de profesores y de docencia, pero también la calidad de nuestros estudiantes, que estén más comprometidos con el aprendizaje y que quieran ser mejores personas.

¿Ha conseguido cumplir todos sus sueños?


Yo siento que he cumplido todos mis sueños en el sentido de que todo lo que imagine de pequeño que cuando quería hacer de grande, ya se ha hecho. Por lo tanto yo estoy en una etapa de madurez, plenitud, e ir trabajando estas cosas que todos los seres humanos tenemos con nuestros defectos.

Fernando Rielo, fundador de los Misioneros Identes, hablaba del defecto dominante, que son como fallas estructurales de nuestro carácter o de nuestra personalidad que están en las raíces del pecado original en esta perspectiva cristiana y que a veces nos roban libertad. Yo creo que estoy en este momento, como intentando vivir en esa libertad de los hijos de Dios, aceptándome y poniéndome a las órdenes de lo que Dios hoy me pida.

¿Cuál sería una de las enseñanzas personales que compartiría con la comunidad universitaria?

Una de las cosas que yo creo que estos años valoro profundamente aquí en Ecuador. Lo primero, nunca me sentí totalmente un extranjero por las razones que sean aquí hay un aprecio hacia los chilenos súper grande y por lo tanto yo siempre sentí que en mi había una consideración especial, un buen trato, respeto, y  admiración.

Otra cosa que yo creo que he visto, es la fuerza y el empuje que tiene el pueblo ecuatoriano de seguir adelante, a pesar de que todo en algún momento parece un caos, parece que va ser terrible, pero al final siempre hay un plan B o un plan C y un plan D, lo que quiero decir es que nunca nada está al punto de que es una ruina y si tiene a ser una ruina se levantan como en el terremoto y salimos adelante.

Una tercera cosa que yo creo que valoro mucho es el deseo de dejar atrás ese subdesarrollo, cosas del pasado que era así como nacionalismos sino como entrar en esa dinámica más global. Ecuador tiene las posibilidades de convertirse en un país próspero, peor aquí a diferencia de mi país, que aquí en Ecuador se ha logrado recoger las raíces indígenas, se ha logrado valorar lo de los pueblos ancestrales, en Chile es una deuda y en países sudamericanos también lo es, y en eso yo les admiro.

Para terminar con la entrevista, desde su carisma, ¿Qué les podría decir a todos quienes fueron sus estudiantes y que quizás no lograron despedirse de usted?

Bueno en primer lugar, nadie tiene que despedirse de mi porque nosotros los profesores y los misioneros en particular estamos para servir a Cristo en los demás y aunque no nos veamos o decirnos, entre comillas, un último adiós; yo les digo GRACIAS por haber sido parte de esta historia, de mi historia personal, me los llevo a todos incluyendo al indiferente, al que era difícil, al que no le gustaba las clases; todos de algún modo han contribuido o me han llamado a ser un mejor profesional y una mejor persona. Yo les diría de todas las cosas de este mundo que nos ofrece a mi juicio creo que Cristo y su evangelio es de lo mejor. Por lo tanto, creo que lo mejor siempre tengan su corazón abierto por que Cristo si tiene una palabra para ti y es que te ama y esta con los brazos esperándote y que vayas a su encuentro y ojalá hagas tuyo esa buena nueva, desde el evangelio para que no seas solamente una buena persona sino una persona santa. La santidad es esto, ser persona que somos sal y luz de mundo.

Dr. ¿Por qué va a dejar la universidad a qué se va a dedicar ahora?

Como decía hace un rato, yo he venido aquí porque mis superiores quisieron que colaborara con la misión de las universidades, entonces ahora en Chile se abrió un nuevo campo apostólico en donde la Iglesia Católica ha confiado a nuestro Instituto dirigir una parroquia eclesiástica en la ciudad de Santiago y mis superiores han visto que yo puedo ser un buen párroco o al menos con los hermanos y hermanas de allá podamos formar un buen equipo para podernos hacer cargo de esta misión y contribuir a todo lo que tiene que ver con la evangelización.

¿Usted le dice un adiós o un hasta pronto a Santo Domingo?

Bueno, hasta pronto, porque en esas es como venir como  el látigo y en un tiempo macro vengo de nuevo, pero yo nunca creo en las despedidas definitivas, hay un dicho que la vida es como un pañuelo, un día estamos aquí y el otro día estamos allá. Pero si regreso voy a volver, con el mismo entusiasmo, con la misma alegría y con el mismo empeño que laborar en todo lo que el señor, la iglesia y el instituto me demande.